Traé el vino.

 

Hay pocas frases que generen tanta inseguridad.

Hace un tiempo un cliente me escribió porque le habían dado justamente esa tarea. No sabía qué comprar. Y, cuanto más pensaba, más dudas le aparecían.

La verdad es que nos pasó a casi todos.

Incluso después de años de tomar vino.

Porque elegir una botella no es solamente elegir una bebida. Es pensar en la comida, en las personas que van a estar, en el momento... y, seamos sinceros, también en evitar que alguien diga: “Yo hubiera llevado otro.”

La comida es un buen punto de partida, claro.

Pero no es el único.

No es lo mismo un asado entre amigos que un almuerzo familiar. Una cena de invierno que un mediodía de verano. Gente que toma vino todos los fines de semana o invitados que apenas toman una copa.

Todo eso cambia la elección.

Durante muchos años, cuando me tocaba llevar vino, tenía una botella favorita que sorprendía siempre. Venía de una región poco conocida para elaborar vinos finos y casi nadie la esperaba.

No la elegía porque tuviera tantos meses de barrica o porque sus taninos fueran perfectos.

La elegía porque generaba una conversación.

—¿De dónde salió este vino?

Y ahí empezaba la historia.

Con el tiempo entendí que esa es la diferencia entre llevar un vino y llevar el vino indicado.

No siempre gana el más caro.

Ni el más famoso.

Gana el que acompaña el momento.

Si hoy me preguntaras qué llevar...

Para ir a lo seguro

Dinastía Malbec
Dinastía Malbec

Si querés sorprender

Agenting Sangiovese
Agenting Sangiovese

Si al grupo le gusta
descubrir cosas

Pacto Cabernet Franc
Pacto Cabernet Franc

Y si seguís con dudas...

Escribinos.

Nos encanta ayudar a que la única preocupación de esa noche sea disfrutar.


Jorge L. Pallares
Jorge L. Pallares
El Refugio del Vino

Hace más de 20 años que disfruto descubriendo vinos. En El Refugio seleccionamos etiquetas pensando en cada ocasión, para que elegir sea un poco más fácil y mucho más disfrutable.